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No es primavera, todavía.

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No es primavera,
todavía,
aunque asomen las flores presurosas ;
y el tibio sol, vista los días,
con nuevas prendas,
donde resbala, la noche fría.
No es primavera, en esta tierra, semidormida,
mientras el roble,
no lo diga.
Y se despoje de su cautela;
Y deje abierta la clorofila,
de un nuevo verde, sobre las ramas ;
un verde intenso, de esperanza sobre la vida.
No es primavera,
todavía ;
Y sin embargo fue primavera,
todos los días.
El invierno, nunca existió,
como el tiempo, fue fantasía.
Nunca dejaron de existir las flores,
ni su semilla.
Nunca dejó de existir la luz,
en la belleza, de tu alegría.

Volver

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Volver es simplemente,
seguir en ese camino,
donde confluyen las sendas,
que se alejan del olvido.

Volver es dejar los pasos
de los momentos vividos;
libres para un nuevo vuelo,
de amaneceres cautivos.

Volver es mirar el horizonte,
sin perder de vista el sitio,
donde en este mismo instante,
se cruzan; tu mirar y el mío.


                                          iñaki.

Refugios.

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Y al final,
el último refugio,
tendrá que ser,
un corazón abierto.
Una palabra sin miedo, para volver
a volar, sobre los vientos;
una nube clara bajo los pies,
una trinchera,
de brazos descubiertos.                                      iñaki.

A mi padre. In memorian.

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mi padre y uno de sus bisnietos



Hoy vuelvo a dejar que bese, mi corazón suavemente el suelo, junto a ese surco que la tierra abre, para recibir a los hombres buenos. Ese nido donde brilla la verdad, pues la luz de las estrellas tiene dentro, Hoy vuelven  mis jaras a brotar, para alcanzar con sus pétalos el  cielo, El ciclo de la vida se cierra en la bondad; dejando en su interior la esencia de lo bello; el amor, la única manera de traspasar, la invisible puerta que imagina el tiempo. Te has ido padre dejando un halo de paz, sobre los corazones que lloran tu vuelo, el regalo de una primavera de verdad, pues ya sabemos que llega sin invierno. Para siempre donde estemos, tú estarás, allí donde el amor reúne en su seno,  a tantos que ya forman la unidad, en el vibrar de esa luz, que nos alumbra por dentro.


                                                                                                 iñaki.