Hubo un tiempo, donde un blog era un poco como la ventana, donde los sentimientos escritos se asomaban. Luego el cambio a otras maneras de compartir, lo fue dejando como esos pueblos abandonados donde se acuesta la mirada de otros tiempos de la vida. Pero no cambia el recuerdo de las voces, que un día fueron y aún son, el antídoto contra el ruido o el silencio que oprimen los instantes, donde la voz calla por no saber cantar al nuevo día. Por eso aprovechando la nueva vuelta al sol, que celebramos el día 2, comparto el escrito que publiqué en las redes, donde de ves en cuando, aún intentamos decir algo. Cuando el río de las palabras baja seco; y la fuente donde se nacen se desplaza, buscando el manantial de sueños locos, donde guardan las almas, su esperanza. En ese tiempo, sin horas, ni retorno, donde la mañana es una utopía sin entraña; y la tarde se acuesta en grises tonos; mientras el futuro busca voz entre las ramas, el viento sopla de bochorno; y los trinos cantan s...

Bellísimos versos, Iñaki. Estoy convencido de que todos nos tintamos del entorno.
ResponderEliminarUn abrazo.
Lo he quitado porque se me han juntado letras .
ResponderEliminarMe encanta el poema y pensar que, quizá, la vida nos va pintando por dentro.
Un saludo
Iñaki, qué hermosa es esa espera de la tierra por colores conocidos, pero la celebra dejando fluir todo cual si fuera una vivencia nueva, y en realidad lo es, nada es exactamente similar a nada, y cada nuevo resurgir es precisamente eso, "nuevo".
ResponderEliminarMe encantó el poema y su compás, y esa fotografía es hermosa.
Gracias Iñaki por el deleite de tus versos. Feliz otoño.
Precioso!
ResponderEliminarUn abrazo,
Fe r