Hubo un tiempo, donde un blog era un poco como la ventana, donde los sentimientos escritos se asomaban. Luego el cambio a otras maneras de compartir, lo fue dejando como esos pueblos abandonados donde se acuesta la mirada de otros tiempos de la vida. Pero no cambia el recuerdo de las voces, que un día fueron y aún son, el antídoto contra el ruido o el silencio que oprimen los instantes, donde la voz calla por no saber cantar al nuevo día. Por eso aprovechando la nueva vuelta al sol, que celebramos el día 2, comparto el escrito que publiqué en las redes, donde de ves en cuando, aún intentamos decir algo. Cuando el río de las palabras baja seco; y la fuente donde se nacen se desplaza, buscando el manantial de sueños locos, donde guardan las almas, su esperanza. En ese tiempo, sin horas, ni retorno, donde la mañana es una utopía sin entraña; y la tarde se acuesta en grises tonos; mientras el futuro busca voz entre las ramas, el viento sopla de bochorno; y los trinos cantan s...

Hola, Izara.
ResponderEliminarHoy tu poema nos hace una pregunta difícil de responder. No quisiera verme en esa tesitura. Pero si llegara el momento, seguramente, buscaría la ayuda de las personas que me quieren, de mis amigos...
Un abrazo.
Maat
Yo creo, amigo Izara, que el camino no se acaba nunca, pues como decía el poeta, se hace camino al andar. Solo se acaba cuando se acaba la gana de andar... y si no andas sabes que ya no vas a ningún sitio. El horizonte es infinito... siempre está al frente seduciendo.
ResponderEliminarPrecioso poema. La esperanza no se pierde.
Un saludo
Hola Izara:
ResponderEliminarSi no existe el atrás, no queda más que seguir adelante y si es infinito, quién sabe si no te cruzarás con otra senda interesante.
No hay que perder la esperanza mientras quede aliento.
Un fuerte abrazo
Marcho unos dias fuera, amigo. Vuelvo a finales de semana.
ResponderEliminarUn abrazo...!
Me gustan los caminos infinitos. Los que no me gustan son los callejones sin salida...
ResponderEliminarQué preciosa música. Me quedo un rato, leyéndote y escuchando.
¿Es verdad que un sendero balizado da seguridad? ¿Es cierto que somos animales de costumbres, y que nos gustan los caminos ya trillados? ¿Tendremos que seguir siempre por la vereda que otros nos marcaron?
ResponderEliminarNo somos bueyes de trabajo. Nuestro sitio no es sólo la cuadra y pastar no es el único oficio que podemos realizar.
Si el infinito está adelante, ¡qué de cosas nos quedan por descubrir!, ¡cuántas experiencias podremos disfrutar: aromas desconocidos, personas nuevas, paisajes inexplorados…!
Tal vez el final sea el mismo…, pero si me dieran a escoger, yo preferiría antes ser gaviota o gorrión o águila real, que ave de corral.