Rebota mi alma en la pared de estas fechas, de palabra zalamera y actuar escaso. No puedo decir sinceramente todo lo que pienso, sin romper el invisible tablero, donde jugamos a querernos. No puedo decir que se cumplan todos los deseos, si no sé para que serán usados, ni si en ellos va la guadaña de otros muchos deseos. No puedo decir que me gustan todas las palabras y aún algunas que me gustan no puedo decir que las creo. Pero aún así, parcial, incrédulo y rebotado; sé que hay palabras que se abrazan a los hechos, que hacen nidos con sus manos para que la paz se pose en ellos. Pero aún así torpe, oscuro y huraño, no puedo no desear que un mundo mejor te roce y tu notes su caricia en la piel de un ser humano. Así que para ti: Que sonrían los ojos de la gente a la que amas, que abraces a quien tu quieras, que quieras a quien abrazas; que la ternura se vista con tu voz, que tu voz sea alabanza, que esa alabanza traspase con su luz, ...
Hubo un tiempo, donde un blog era un poco como la ventana, donde los sentimientos escritos se asomaban. Luego el cambio a otras maneras de compartir, lo fue dejando como esos pueblos abandonados donde se acuesta la mirada de otros tiempos de la vida. Pero no cambia el recuerdo de las voces, que un día fueron y aún son, el antídoto contra el ruido o el silencio que oprimen los instantes, donde la voz calla por no saber cantar al nuevo día. Por eso aprovechando la nueva vuelta al sol, que celebramos el día 2, comparto el escrito que publiqué en las redes, donde de ves en cuando, aún intentamos decir algo. Cuando el río de las palabras baja seco; y la fuente donde se nacen se desplaza, buscando el manantial de sueños locos, donde guardan las almas, su esperanza. En ese tiempo, sin horas, ni retorno, donde la mañana es una utopía sin entraña; y la tarde se acuesta en grises tonos; mientras el futuro busca voz entre las ramas, el viento sopla de bochorno; y los t...